Ylum |
![]() ~ Cuatricromía delirante a ritmo de rock'n'roll ~
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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.
Si acudí el día del estreno fue más que nada por conocer como lector las novelitas del personaje creado por Arturo Pérez-Reverte, que de entre su bibliografía probablemente sean en las que su prosa homenajeadora se encuentre más a gusto. Si el propio Pérez-Reverte rinde tributo con esta obra de lectura rápida, ágil y amena a las novelas de aventuras y espadachines que devoraba de joven, la adaptación cinematográfica perpetrada por Agustín Díaz Yanes se encuentra a años luz de alcanzar a cualquier otra película del género, resultando totalmente opuesta al espíritu original: larga, dificultosa, inconexa, aburrida, insufrible. No es sólo que Alatriste sea incomprensible si no se han leído las novelas (y luego decían del Dune de Lynch...), baste señalar chapuzas de montaje y edición como la escena de la caza del ciervo, donde cada plano del animal (que, por supuesto, nunca se ve junto a los actores) tiene hasta otro tono de fotografía, como si de un documental de Rodríguez de la Fuente lo hubiesen tomado prestado. Atención también a ese momento que hemos visto tanto en los trailers, y que tan bien quedaba allí, donde Alatriste arroja su sombrero hacia la cámara, pero que dentro del contexto de la escena, junto al otro del movimiento de capa que tapa el objetivo por momentos, se convierten en detalles que Díaz Yanes parece haber metido con calzador, en plan "joder, cómo molo". Y hay más cosas de este tipo... En cambio, lo que no hay en absoluto es estructura formal, ritmo narrativo ni elipsis con un mínimo de corrección a lo largo de las dos horas y media que dura la película, sólo una agrupación de momentos de las novelas, uno detrás de otro, sin profundizar para nada en personajes o situaciones y, de paso, mareando al espectador. Me parece un error no haber doblado la voz de Viggo Mortensen, que sólo da el pego para el capitán Alatriste en lo físico, porque en cuanto abre la boca... hay veces que lo suyo parece la cantinela de un borrachín y otras en las que es simplemente un extranjero perdido en Madrid. Los pobres hobbits sí que habrían temido por su misión si Trancos les hubiese hablado así por primera vez. Lo bueno es que de esta manera no sobresale demasiado su interpretación entre autómatas profesionales de la talla de Eduardo Noriega o Unax Ugalde (cuyo personaje, por cierto, no tiene razón de ser si no va a ser el narrador de la historia ni los ojos del espectador) o los declamadores habituales del cine español, a destacar esa Ariadna Gil a la que sólo le falta el guión en la mano o un Juan Echanove disfrazado de Quevedo. Y la decisión de tener a Blanca Portillo en el papel del terrorífico (aquí risible desde el primer momento) fray Emilio Bocanegra es de las que pasarán a la historia del cine, por absurda y descabellada. Siempre me esfuerzo en buscar el lado positivo, o al menos de equilibrar el conjunto, y así lo he hecho otras veces aquí, pero lo de Alatriste no hay Y, en esta situación, la Warner se saca de la manga la versión televisiva de Legion Of Super Heroes, marcada por los precedentes del éxito de recientes adaptaciones de material DC como Teen Titans, The Batman o la más desapercibida Krypto The Superdog que se apartan del "timmverso" continuista que interrelacionaba ya siete (u ocho, o nueve, según como se mire) series. LOSH cuenta con la virtud de fundamentar su carácter sobre lo mejor de las anteriores franquicias: un diseño sintético que, sin embargo, evita las escenas super deformed y otras influencias anime de Teen Titans tanto como el enfoque de cartoon más tradicional que tuvo Krypto, al tiempo que se hace cargo de la fluidez que domina la animación de The Batman. En realidad, nada que sorprenda demasiado teniendo a James Tucker y Linda Steiner, dos habituales de varios de los anteriores títulos, al frente de la producción. La serie, seguramente, incurrirá en la ira de los habituales del cómic por sus licencias artísticas y la simplificación de las historias, como ocurrió hace casi quince años con Batman The Animated Series, máxime cuando no han tardado en oírse quejas y comentarios de "no se parecen" y "qué feos" nada más hacerse públicos los diseños preliminares. Lo cierto es que, sin pretenderlo, me he olvidado de a quién va dirigido esto y he disfrutado del primer episodio de LOSH, emitido este mismo fin de semana dentro de la presentación del contenedor Kids' WB! del nuevo canal norteamericano The CW. Y el resto del fandom clásico también debería disfrutarla, aunque sólo sea cuando empiece a reconocer las referencias pre-Crisis, como el Museo de Superman o las tradicionales ropas de calle de Clark Kent, cuando descubra al fondo a Booster Gold con Skeets y a algunos de los alienígenas clásicos de Nueva Metrópolis que tan bien ha recreado Derrick Wyatt o, lo mejor para mí, cuando de comienzo el desfile de las insignias de los distintos Legionarios de los cómics durante la intro aunque, probablemente, como guiño que es, muchos de ellos no estén planeados para aparecer en la serie por ahora. De todas formas, se menciona a Violeta, a Coloso y a Cósmico durante el episodio y se ve a varios otros en el metraje creado especialmente para la intro, así que nunca se sabe... Por lo demás, este primer episodio muestra a un joven Clark Kent inseguro de sus poderes que supongo nunca es llamado Superboy por los actuales problemas legales con el personaje (la serie iba a llamarse en un principio Superboy And The Legion Of Super-Heroes) y que se reafirma como Superman al final del mismo, tras ayudar a derrotar a los Cinco Fatales (Validus está impresionante en forma animada) y empezar a sentirse a gusto en el siglo XXXI. Por mucho más que lo aquí explicado, LOSH no sólo parece triunfar desde el principio donde Teen Titans y The Batman me dejaron frío sino que, aunque Kids' WB! estime el límite de edad de su público en once años, la serie tiene potencial para atraer a niños un poco más mayores que los habituales de las otras dos. Como yo, vamos. |