Ylum |
![]() ~ Cuatricromía delirante a ritmo de rock'n'roll ~
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.
Así que YouTube me borra uno de mis montajes de intros de Gundam con su canción de Richie Kotzen correspondiente y me pone sobre aviso de que estaba violando la Digital Millennium Copyright Act, ese rollo patatero en forma de ley que se montaron algunos interesados mandamases norteamericanos para criminalizar todo lo posible los medios de distribución P2P y similares. Me lo tengo merecido, claro, por estar defendiendo siempre los derechos de autor, que luego encima parece que uno se pase el día comiendo con Teddy Bautista. Así que no pasa nada, señores de YouTube, seguiremos siendo amiguitos, pero me llevo el resto de intros de Gundam/Kotzen para colgarlas a otro servidor similar, que no quiero un vídeo colgado allí y otro allá, no sea que vaya a desatárseme algún tipo de trastorno obsesivo-compulsivo al ver desigualdades en el post para que el que precisamente las creé. Si algo echaré de menos, debo reconocerlo, es que no pasaba un sólo día, ni uno sólo, sin recibir algún mensaje privado preguntándome por Gundam y/o la música de Kotzen, lo que me ha permitido tener conversaciones extravagantes que nunca habría imaginado con todo tipo de gente. ¿Existe ese universo feérico que parece ver sólo la niña Ofelia? Al igual que en El Espinazo, hay una única escena que no parece poder explicarse de ninguna otra manera que no sea recurriendo al elemento mágico. Y todo ese mundo onírico no parece otra cosa que la transposición de la cruda posguerra española, no una simple vía de escape fantasiosa para Ofelia, que recrea a su manera y sin la falta de imaginación de los adultos sus propios temores atávicos. Gran parte de la carga de lo fantástico recae sobre Doug Jones, que vuelve a ofrecer una gran actuación de expresión corporal tanto en su papel de Fauno como, sobre todo, en el del terrorífico Hombre Pálido, mientras que en el plano real Sergi López se convierte en el verdadero horror para el espectador. Quiero entender que el esquema ideológico, pese a retratar una realidad muy concreta, se encuentra representado de forma tan simplista (personajes netamente buenos o malos dependiendo del bando al que pertenezcan) para acentuar el contraste constante que sirve de motor a toda la historia. Por encima de todo creo ver de nuevo el tema de la libre elección individual, en cuanto a que la escena final del doctor que interpreta Álex Angulo se antoja crucial en ese desarrollo icónico de los distintos personajes. Mismo eje central que Del Toro colocó en Hellboy, pero mucho más estremecedor porque no dudo que monstruos como el capitán Vidal existan realmente. Es por eso por lo que pasé tan mal rato, de principio a fin, con el cuento para mayores (en las propias palabras de su director/guionista, "esto no es Harry Potter ni cojones") que supone El Laberinto Del Fauno. Y que vengan más malos ratos como éste. |