Ylum |
![]() ~ Cuatricromía delirante a ritmo de rock'n'roll ~
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2006.
La culpa es del hámster. Y de otros, pero la suya está por escrito y eso facilita las cosas. Alguien tenía que ser culpable, y no iba a ser yo, claro. También es verdad que le venía dando vueltas a esto de los blogs como pasatiempo interactivo desde hacía mucho. Un entretenimiento algo pasivo del que no me atrevía a convertirme en parte activa por diversas causas, principalmente el tiempo libre que podría llegar a consumirme y la duda de tener algo interesante que contar. Pero el segundo punto lo había estado enfocando mal hasta ahora, supongo que como deformación de esa lucha de egos que siempre me ha parecido ver en algunas partes de la blogosfera. No creo que Ylum [aɪləm] tenga que ser necesariamente interesante para quién lo lea. Ya no. Ahora he encontrado un cabeza de turco, ¿recordáis? Así que las quejas, al autor de la “petición/duda”. Que la culpa es del hámster. Y yo, mientras, tan campante. No voy a entrar en posicionamientos a favor o en contra ya que, como cualquier otro aficionado más que haya crecido leyendo La Patrulla X, podría empezar con puntualizaciones sin fin. No creo que la película sea tan rematadamente mala. Ni tan buena, por supuesto, que aquí uno salió de casa feliz y contento con una única reseña en mente: un espectador del preestreno que la calificaba de obra maestra mayúscula. Y yo, creyéndomelo (porque deseaba creer), me frotaba las manos camino de la sala de cine... Pienso que, como otras varias adaptaciones de libros o cómics a la pantalla, falló en espíritu, y el alma de la historia se quedó en la superficie. No Pese a todo, la película tiene aciertos, probablemente muchos menos que errores, si bien debo reconocer que al principio me encontré realmente disgustado con... con todo. Luego se reposa el recuerdo, se recapacita y se llega a la conclusión de que lo malo no era tan malo. Peores cosas estuvieron ocurriendo al mismo tiempo dentro de la sala... 2. Las Chicas Tintín me la ponen dura. Aunque al principio lamenté mi desgracia, reconozco ahora que la buena suerte estuvo de mi parte. No todo el mundo puede gozar de semejante sesión de audio-comentarios. Es decir, me encontré inesperadamente con algo así como el extra de una special edition el día mismo del estreno, con comentaristas que iban dando su opinión constante de la película durante la hora y media larga que duró la sesión. Confieso que antes de apagarse las luces ya las tenía localizadas, como ferviente y sincero admirador que soy de su especie: adolescentes, justo detrás de mí, pertenecientes al subgrupo que me gusta denominar como Chicas Tintín, aunque no sean ni de cerca de Pucela. Yo me entiendo. Así, entre eses líquidas y prefijos de “súper-“ que nunca fueron más adecuados, el grupito desgranó sin descanso algunas de las claves sobre cómo visionar X-Men 3 sin ser un habitual de los códigos visuales y lingüísticos del género superheroico. Que, por cierto, es como debería ser siempre. Me quedo sin duda con una pregunta que resume todas sus inquietudes: “Y, ¿por qué lleva eso en la cabeza, tía?” Pues también es verdad... ¿Por qué tanta manía en eliminar la “licra amarilla” si luego vamos a tener a un Magneto inseparable de un casco como ése? Aunque mucha más vergüenza daba el ridículo forzudo que decía ser Juggernaut pero que se parecía más a Ram-Man, el amigo de He-Man, no sólo en el acorazado atuendo sino también en la única función que cumplía en toda la película... “Qué mal, tía, qué mal”. A ellas tampoco les gustó demasiado, pero se quedaron hasta después del final de los créditos. |