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04/07/2006
Kotzen rocks!
Sigo dándole vueltas al Ai Senshi ZxR, o sea, Richie Kotzen y sus canciones de Gundam. Ya hablé de eso. Pero pienso que estas cosas sin ejemplos ilustrativos se quedan algo cojas, que para eso el movimiento se demuestra andando. O haciendo montajes caseros. Y a eso voy, a establecer comparativas entre algunos de los temas originales de Gundam y las versiones de Kotzen. Por supuesto, con sus imágenes correspondientes, que lo verdaderamente importante aquí es ver a los mecha repartiendo, a quién pretendo engañar... Sirva esto pues como anexo al otro artículo.
Ya señalé que uno de los mejores momentos llega en el tema que da título al disco, Ai Senshi, de la segunda película recopilatoria del Gundam original, pese a su rollo "excursionista". Compuesto por Yoshiyuki Tomino, el propio creador y director de Gundam, bajo su pseudónimo Rin Iogi, como hacía habitualmente en estos menesteres musicales, pienso que el tema va más allá de las típicas canciones de anime de la época. Y lo mismo digo de la interpretación de Daisuke Inoue.
Casi un cuarto de siglo después, la versión de Richie Kotzen no necesita actualización, si bien la letra ha sufrido la pertinente adaptación. Aún así, Soldiers Of Sorrow ha sido de las menos retocadas en general.
Lo mismo se puede decir de Meguriai, de la tercera película, otro de los temas que no tienen por qué sonar exclusiva y necesariamente a canción de dibujos animados.
Aunque fiel de nuevo a la composición original, Encounter se adapta a las pautas instrumentales de Kotzen. Sustituir el segmento instrumental intermedio por un solo de guitarra se podría ver como una simplificación, pero no creo que sea más que la elección lógica para el tipo de músico encargado de la versión.
El caso opuesto sería, en cambio, Kaze Ni Hitori De, también de la segunda película, que sólo parece ser tomada como referencia de base a partir de la que estructurar otra canción.
Kotzen lo transforma a su gusto, haciendo recaer el peso del tema en la guitarra acústica, eliminando percusión y armónica y, en definitiva, modificando los arreglos en general. Especialmente notable es la diferencia sustancial en la línea melódica principal. Alone Against The Wind es un tema prácticamente nuevo o, por lo menos, renovado. Por mí perfecto, que de eso se trata.
Uno de los temas que más me costaba de imaginar cómo podía quedar era Z, Toki Wo Koete, del primer opening de Z Gundam. El tema es bastante popular dentro del mundillo del anime, y me parecía difícil sacarlo de lo que a priori supone un cierto encasillamiento.
Sin embargo, Go Beyond The Time sale perfectamente airoso de la prueba. Cuenta, eso sí, con más partes de guitarra solista pero, de nuevo, era de esperar. Kotzen se hace con el tema sin apartarse en ningún momento de sus formas clásicas. Quien quiera algo más moderno siempre puede recurrir a la versión de Saeko Shimazu, la seiyuu de Four Murasame en la serie.
Mizu No Hoshi E Ai Wo Komete, del segundo opening de Z Gundam, es otro de esos clásicos de la época dorada del anime. Como tal, cuenta con su obligada y psicotrópica versión Para-Para MAX, e incluso una reciente de Mikuni Shimokawa realizada con gracia "minimalista". Por decir algo no demasiado feo, claro
El cover de Kotzen es uno de los temas del disco que podría pasar por propio. No en vano es el elegido para abrir el álbum, y quién no sepa de qué va la cosa no tiene por qué notar nada extraño. No es tan curioso que lo que sería la traducción literal del título (Desde Una Estrella Acuosa Con Amor), dentro de la más pura tradición japonesa de nombres rebuscados, se haya reducido a Blue Star, y va que chuta. Estoy contigo, Richie.
Puestos a escoger un tema de Gundam 0083, yo habría preferido Men Of Destiny de MIQ cuando aún se hacía llamar MIO (esta gente es rebuscada, insisto), el opening de la segunda mitad de la serie antes que este The Winner de la primera. Lo digo porque Men Of Destiny es uno de mis temas favoritos de la discografía gundamera, posiblemente debido a que me recuerda, en una de esas extrañas conexiones mentales que a veces establezco, a canciones de Lion como Victims Of Circumstance o Hold On. En fin, cosas mías. ¡Versión de Kal Swan ya!
De The Winner ya existía una versión completamente en inglés. Da igual, ahora ya hay otra más, la de Richie Kotzen, con nueva letra también, claro. De todas formas, a cualquier purista se le quitarán las gans de quejarse en el momento que descubra la versión coreana del opening.
Ahora a esperar las prometidas versiones de Cyndi Lauper. Eso sí que van a ser señales de El Fin De La Música Tal Y Como La Conocemos, y no el MP3 o las redes P2P.
Tengo la manía de querer tener siempre la sección de Favoritos (los bookmarks del navegador) luciendo en blanco. A mí me gusta vacía, sé que debe sonar extraño pero, como digo, es una manía y estas cosas son así. Sí ésa fuera la única...
El caso es que esta... llamémosla sana costumbre a partir de ahora... me lleva, entre otras cosas, a intentar recordar cualquier dirección de Internet que considere pueda ser de interés en el futuro. A veces son largas o raras, pero son años de práctica en la materia y siempre busco un hueco dentro de la cabeza para estas cosas. Siendo pequeño, me marcó leer en Estudio En Escarlata una serie de ejemplos que Sherlock Holmes exponía acerca de la memoria, equiparándola a un cuartito vacío en el que no cabe todo y cuyo contenido debemos seleccionar. Él era (y seguirá siendo) un personaje excéntrico con quien no tengo nada que ver, pero aquello que explicaba era una gran verdad. Mi otra diferencia con Holmes es que muchas de las cosas que guardo en la cabeza (como los URLs) no tienen ningún propósito funcional. Ninguno. Es una manía. En mi mundo perfecto no existen bookmarks.
Como ya llevo un tiempo con Ylum me he decidido a ordenar esta especie de casa que es el blog y he añadido un blogroll con los sitios personalesque visito habitualmente. Hay más, pero estos son los que ojeo casi a diario. En unos participo más, en otros menos (más que nada por no tener mucho que aportar de mi parte), pero todos me interesan. Los hay de gente que me han apoyado desde el principio y antes de empezar esto, los hay que he conocido desde hace poco pero me parecen entretenidos, los hay de gente que simplemente me gusta leer e incluso los hay que me interesan lo que cuentan tanto en su blog como fuera de él. Y seguro que me dejo alguno, pero ya iré poniéndolos, que una cosa es que me acuerde de las direcciones y otra que me acuerde de forma ordenada...
No creo que deje de teclear estos y otros URLs a mano, según me vengan a la cabeza, pero de vez en cuando le daré al enlace. Igual hasta me acostumbro, el cuartito tiene un límite y hacer las cosas bien tiene que ser bueno por fuerza.
Si antes casi nos habían acostumbrado a dejar los títulos en inglés, ahora nuestras queridas distribuidoras inauguran una nueva modalidad de titulación de películas: el original más la traducción simultánea. O eso, o es que Returns es el apellido del Supes. Superman Returns, El Regreso. Intencionadamente o no, el título establece cierta conexión con la película del otro gran héroe de la DC, Batman Returns, aquí llamada Batman Vuelve. Pero hacer que en este país se mantuviese esa misma resonancia parece tarea demasiado difícil. Superman Returns, El Regreso, y va que chuta. Y que nadie nos prive de esos grandes momentos de publicidad televisiva con un "returns" de pronunciación castiza. Supermán Rrretúrrrns.
1. Porqué el mundo necesita a Superman.
Hay un momento que define emocionalmente la pregunta alrededor de la cual gira toda la película. No importa que nos demos cuenta desde el primer momento que ese avión sufrirá problemas que sólo Superman será capaz de resolver a tiempo. Da igual. Eso es justo lo que queremos ver, lo que necesitamos ver. El héroe salva el avión y a sus pasajeros tras luchar denodadamente para impedir que se estrelle contra un atestado estadio de béisbol. Los pasajeros del avión mantienen la respiración, el público del estadio mantiene la respiración y los espectadores de la sala mantenemos la respiración durante una escena plagada de tópicos visuales (fragmento a cámara lenta incluído) con los que deseamos fervientemente disfrutar. Eh, creo que hasta Superman mantuvo la respiración en algún momento.
Cuando todo el peligro ha pasado, el público del estadio rompe en vítores y aplausos, justo lo mismo que deseamos hacer dentro del cine. Sacar a colación en este momento la frase, tan manoseada por los pseudoexpertos, de "Superman es un icono" estaría más visto que el tebeo, nunca mejor dicho. Lo que verdaderamente importa es ese mismo júbilo que embarga la acción heroica de Superman dentro y fuera de la pantalla. ¿Y aún necesita Lois Lane saber porqué el mundo necesita a Superman?
2. "¡Vuela ahora!" Si la envidia fuera tiña.
Toda la humanidad, en el sentido más amplio del término, que contiene el sentido altruista de la existencia de Superman, el espíritu mayúsculo del Bien, ha de encontrar una némesis que se equilibre como opuesto. Es por eso por lo que funciona tan bien el Lex Luthor post-Crisis en los cómics, la representación de la corrupción absoluta del poder político y social, que oprime desde la sombra y manipula con la ley de su lado. Lo cara sucia de la realidad enfrentada al ideal de nobleza más figurativa. Qué bien representado estuvo todo esto en la serie de animación de Burnett, Dini y Timm.
En cambio, Bryan Singer, el director de Returns, nos devuelve al Luthor histriónico de las anteriores películas de Superman, que tiene su origen tanto en el personaje pre-Crisis como en el toque personal que inició Richard Donner con la versión interpretada por Gene Hackman hace casi tres décadas. El villano de Returns, fiel a su pasado fílmico y a sus grandilocuentes planes inmobiliarios, adolece de la profundidad real que nuestros días requerirían.
Me quedo, sin embargo, con la malinterpretación consciente que Lex Luthor hace del mito de Prometeo, su falta de escrúpulos como ejemplar especulador de terrenos y la furia que despierta en él la sola mención de su enemigo jurado. Ah, y el hecho de que parafrasee a Arthur C. Clarke, eso también. Luthor, que realmente mezcla su envidia con el resentimiento, no ansía realmente poseer lo que tiene Superman, sino privarle de todo ello. El espectador solitario de la butaca de mi derecha, que se dedicó durante dos horas y media a interactuar con la película a grito pelado (debo tener un imán para este tipo de "comentaristas") le definió perfectamente: "¡Eres un psicópata!" Y tú un friki, pero bueno...
3. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Aun con el corsé autoimpuesto de limitarse a seguir la estructura del Superman de Donner paso a paso, Returns se permite la libertad de ampliar uno de los puntos más controvertidos de la historia original de Mario Puzo. Así, el carácter mesiánico del protagonista se convierte en eje central de la nueva película, de forma cada vez menos sutil conforme avanza el metraje. No es un elemento novedososo en la saga (de hecho, Returns presenta más bien pocos), pero Singer lo lleva más allá hasta hacerlo totalmente obvio para el espectador más desinteresado. La Pasión del Cristo superheroico, ni más ni menos, con herida en el costado y todo.
Y, lo otro ¿qué representaba? ¿La Inmaculada Concepción? 4. Friends will be friends.
Entiendo perfectamente que Singer se llevase todo su equipo a Superman Returns después de que, durante la pre-producción de X-Men 3, en Fox le empezasen a hace la vida imposible los de siempre. El de siempre. Como en cualquier trabajo más corriente y moliente, se libra uno del jefe corto de miras y se lleva su capacidad laboral allá donde sepan apreciarla debidamente. Hasta ahí bien. Son otras decisiones las que no entiendo.
No entiendo cómo, teniendo uno de los mayores presupuestos de la Historia del Cine, Singer se permite el lujo de una secuela que sigue al pie de la letra el Superman del 78. Tanto que, si hubiese sido realizada en la época, como continuación directa de la original, se hubiera calificado unánimamente de tomadura de pelo. No entiendo porqué el argumento presenta unas fisuras tan grandes que no se arreglan ni recurriendo al hipertiempo, por mucho que sus mismos guionistas acertasen puliendo el anterior X2 del director. No entiendo porqué Returns tiene a John Ottman, compositor habitual de las películas de Singer, mimetizando a John Williams y reutilizando sus temas más emblemáticos de Superman, en vez de contar directamente con el propio Williams. No entiendo, en definitiva, porqué Singer prefiere simplemente homenajear en vez de crear una obra propia y personal. ¿Alguien prefiere las copias a los originales?
Dicen que, en los cómics, el propósito de la continuidad es enriquecer las historias, no que las historias tengan que enriquecer la continuidad. ¿Por qué entonces ese exceso de referencias? Parece señalarse a través de Returns que no se concibe otro Superman que no sea el de Donner (quien, recordemos, fue productor ejecutivo de X-Men, la película que inició el ascenso meteórico de Bryan Singer) hasta el punto que el espectador no iniciado puede tropezar con alguna subtrama recogida de Superman II y en absoluto explicada debidamente en esta ocasión.
Por otra parte, del mismo modo que hereda defectos, Returns hereda también alguna virtud. En mi caso, cuyo último encuentro con el personaje dentro de una sala de cine fue precisamente con Superman II, la película ha sido disfrutada precisamente por su sabor añejo, y por grandes dosis de nostalgia también, para qué me voy a engañar. Son escenas como la antes comentada del avión las que emocionan en el mismo momento de visionado. Pero cuando ahora, varios días después del estreno se rememoran, no puedo evitar la sensación de película ya vista, ya vivida muchas veces a través de los años. Y no queda más que eso. No creo que baste...
Música y transdisciplinariedad. Otro post sobre Doctor Who
Comentaba Juan Miguel en la anterior entrada sobre Doctor Who la existencia de una canción de The KLF que hacía referencia a la serie. Lo cierto es que no sé mucho sobre The KLF o su encarnación previa The Justified Ancients of Mu Mu, el acid house no es mi tipo de música, y el mayor conocimiento que tengo sobre el grupo es precisamente en lo relacionado con Doctor Who.
Lo curioso de Doctorin' The Tardis, el tema en cuestión, es que llegó a número 1 en Inglaterra en 1988, además de alcanzar altas posiciones en las listas de venta de otros varios países. Para su lanzamiento, el dúo hasta entonces conocido como The Justified Ancients of Mu Mu adoptaron el nombre de The Timelords, en referencia a la raza alienígena a la que pertenece el Doctor, y crearon su primera mascota, Ford Timelord, un viejo Ford Galaxie que desde la portada del single dejaba las cosas claras: "Hi! I'm Ford Timelord. I'm a car and I've made a record".
Mientras era machacado por la crítica musical del momento, Doctorin' The Tardis alcanzaba el máximo puesto en singles con sus samples de la música de Doctor Who mezclados con riffs de Gary Glitter y de Sweet. Casi nada.
Antes, conviene repasar el tema musical de Doctor Who, ya puestos, en la versión original de Delia Derbyshire.
Huelga decir porqué Doctorin' The Tardis, con unos daleks de fabricación casera que, esta vez más justificadamente que nunca, juran y perjuran la exterminación mientras el Ford Timelord juega con ellos a los autos de choque, debería ser recordado por siempre jamás.
Convendría recordar también que, tan sólo unos años antes, Ian Levine, fan "oficial" de la serie y friki mayor del reino, puso en marcha un single en plan We Are The World para recaudar fondos contra el cáncer y, de paso, aumentar la popularidad de un Doctor Who al borde de la cancelación por parte de la BBC. La canción, Doctor In Distress, cuyo mayor logro supongo que fue sonrojar hasta al ochentero más redomado, contaba con varios famosillos de la época, algunos actores de la serie cantando "de aquella manera" y miembros de grupos como Ultravox o The Moody Blues. Justamente, esta asociación se hizo llamar Who Cares?, todo un acierto de nombre. Un verdadero horror, en definitiva, que no sirve ahora mismo sino para elevar la categoría de Doctorin' The Tardis.